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por Redacción
03/10/2009
El Rector Mayor bendice una estatua del santo en el Colegio María Auxiliadora de Salamanca.
Mide 2’90 metros, y pesa 506 kilos. Está hecha de bronce y sonríe y acoge con sus brazos abiertos. Es la nueva estatua de Don Bosco que, desde ayer, forma parte del patio del colegio salesiano María Auxiliadora de Salamanca. Además, se ha realizado gracias a la aportación económica de muchas personas.
Es obra del joven escultor Martín Lagares, para quien la escultura tiene que hablar, es un vehículo de transmisión de sensaciones y expresiones. Al escultor le ha gustado que su Don Bosco esté en el patio, pues, piensa, “una escultura no es algo aislado e independiente, sino que participa siempre del entorno que le rodea hasta tal punto que es capaz de influir en el mismo de forma notable”.
En esto piensa como el Rector Mayor, don Pascual Chávez, quien al bendecir la estatua explicó que ese era el mejor sitio donde ubicarla, en el patio, donde Don Bosco se encontraba con los jóvenes.
Martín Lagares ha pensado su escultura para que entre “en interacción con los niños, participe con ellos y juegue con ellos”. Y ha querido representar al santo de los jóvenes sonriente, “con una mirada de pillo y con los brazos abiertos, en sentido de acogida y de entrega”.
Lo que más le importa, al crear una escultura, no son los rasgos formales, sino la expresión, aquello que es capaz de transmitir el personaje representado. Desde su pedestal de piedra, seguro que Don Bosco contempla con corazón de padre a los cientos de niños y jóvenes que pasarán ante él. Muchos de ellos le devolverán la mirada. ¿Qué diálogo se entablará entre padre e hijos?
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